No eres más que éso.
No eres alguien de mi presente, aunque estás en mi mente a cada rato.
No eres nadie en mi futuro. No eres nada.
No eres más que un sucia foto de lo que fue, no eres más que una foto de lo que ocurrió, de lo que vivimos. No eres más que lágrimas. Que las noches llorando hasta las tantas las he pasado yo solito, y tú no estabas.
Disculpa. Sí, disculpa si estás leyendo ésto, y disculpa si te duele. No pretendo hacernos más daño repitiendo lo mucho que fuiste, y lo poco que hoy somos.
¿Pero sabes? Aún me aferro a nuestros últimos minutos felices. Aún me aferro a tu voz diciendo que me amabas. Aún me aferro a la duda de si mentías, o de si de verdad sentías.
Suena extraño, pero me sigue haciendo bien escuchar tu voz, aunque sea en una grabación. Suena extraño, pero sigo sintiendo el "te amo" de aquella grabación.
Y es bueno, es bueno seguir escuchándote.
Leer todo lo que tienes que contarme.
Leer lo que nunca me dijiste.
Es bueno leer que has conocido a otro.
Suena extraño, y de lo mal que suena, hasta hace daño saber que mis despertares han pasado de ser con una sonrisa por ti para que comiencen a ser una pesadilla sin ti.
Y también suena extraño que la pesadilla comience cada mañana, tras no recibir ni un mensaje tuyo al despertarme.
... La verdad es que no sé muy bien por dónde llevar esta entrada. Hay muchos temas de los que quiero hablar, y faltan ganas si me faltas tú.
...
No eres más que un recuerdo, enano. Y tengo que olvidarte. Olvidar que existes. Que exististe. Que fuiste. Que te fuiste. Tengo que hacerme a la idea de que no vas a regresar... Y lo voy a conseguir.